En el marco del Día Internacional de la Mujer, nuestro Obispo Presidente, Rvdo. Luis Quezada Orellana, en representación del H. Directorio y pastorado, desea saludar con el sincero anhelo de que Dios continúe bendiciéndolas y usándolas para su gloria, ya sea en sus hogares, en sus lugares de trabajo, en las aulas o predicando las gratas buenas de salvación.
Este afectuoso saludo se hace extensivo a cada sierva del Señor, en Chile y en el extranjero, y de manera especial a nuestra amada Diaconisa Eduvina González Araneda.
Sin duda, en el corazón de Dios está el nombre de cada una de ustedes: a las madres, esposas y abuelas; a las casadas, solteras y viudas. Dios las ama y continúa utilizando su Palabra para bendición de todas. Es en la Biblia donde encontramos más de un centenar de mujeres, virtuosas, de quienes podemos obtener valiosas lecciones de vida. La Escritura Sagrada señala en el libro de Proverbios que Dios confió en ellas para hacer grandes cosas, porque son responsables, laboriosas, fuertes, seguras y poseen una profunda sensibilidad por el prójimo.
Pastoras y hermanas: les honramos por su aporte invaluable. Reconocemos su entrega en el pasado y en el presente, contribuyendo en la extensión del Reino de Dios en cada rincón del país; alzando sus voces sin desmayar en el campo misionero, en la instrucción bíblica, en el liderazgo pastoral y en su dedicación diaria con un corazón comprensivo y obediente. Su valor inconmensurable es una bendición para todos. Este 8 de marzo y todos los días del año, las honramos a todas.